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 El meme clasista de la CDMX

Las elecciones intermedias del 2021 en México generaron una gran discusión entre la población, con una participación cercana al 50% del padrón electoral, es decir, quienes podíamos votar.

 Hemos madurado como sociedad, un ejemplo positivo de esto es la activa participación de los jóvenes (sobre todo para quienes participaron por primera vez en los comicios), por otro lado, generó discusión entre la población, aunque no siempre de la mejor forma.

Prueba de lo mencionado anteriormente es la polarización social, que más allá de ser promovida desde las altas esferas políticas (llámese presidente, gobernador, gobernadora, diputado, diputada, etcétera), siempre estuvo presente entre nosotros este problema social y el meme sólo puso en evidencia la desigualdad que se vive en la capital del país.

Es preocupante esta curiosa división de la ciudad, y sin afán de inmiscuirse tanto en temas políticos, se cumplió la voluntad popular, que satisface a las nuevas y cambiantes inquietudes y problemáticas de los habitantes de una determinada localidad; y quienes viralizaron este meme, disfrazado de la aversión a la clase desfavorecida o hacia los favorecidos, padecen un síntoma: el clasismo.

Como sociedad capitalina, aún tenemos ideas falsas en torno a la desigualdad, pues, aunque vivimos todos los días en torno a ella, nos es difícil verla, verbalizarla, y más complicado aún: tomar acción.

La pandemia, además de agravar la situación, mostró el ignorado lado de la ciudad, el lado popular, el lado ‘chairo’ por estar de acuerdo con las políticas benefactoras hacia los integrantes de estos estratos sociales. Familias devastadas, endeudadas, discriminadas, que no pudieron quedarse en casa fueron satanizadas por estratos sociales con mayor poder adquisitivo, ignorando por completo el contexto que por muchos es difícil de ver. Esto es egoísmo, es indiferencia.

Se tiene la impresión de que el lado más desfavorecido es adónde van los impuestos de quienes “con su arduo esfuerzo mantienen a los más pobres” o que “el pobre es pobre porque quiere”, pero ¿quién habla de la clase media? Estos discursos perpetúan las falsas ideas y alimentan la polarización que nos divide como sociedad y que no nos hace bien.

Ahora, no todo es blanco o negro, porque sin duda es una situación muy compleja, pero esto no debe impedir nuestro derecho humano fundamental, y también nuestra obligación como ciudadanos: levantar la voz.

Si bien es evidente la gran brecha de desigualdad en la ciudad del lado donde se dice que la gente paga impuestos, también viven personas en ese en esos lugares en situación de pobreza. La desigualdad nos es indiferente, incluso hacemos memes sobre esta situación; no es gracioso, pues no todos tienen las mismas posibilidades. Creo que es difícil ser empáticos en una sociedad dividida, la misma sociedad que está más preocupada en etiquetarse como ‘chairo’ o como ‘fifí’ que solucionar los problemas sociales que nos acontecen como ciudad entre más proyectamos diferencias en el otro descubriremos más cosas en común.

Me llamó la atención que fueron más quienes opinaron sobre lo lamentable que era viralizar este discurso. No le hace honor a la Ciudad de México, una ciudad donde apoyamos y tendemos la mano en los momentos más difíciles, pero que paradójicamente, nos desconocemos en la cotidianeidad.

Como sociedad vamos madurando, sin importar si votamos por X o Y partido, si nos identificamos como tal o cual, si vivimos del lado norte o del lado sur, o la división que desees poner.

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